Vampire Weekend y el lado trascendental del pop

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Laura Gispert · Music Supervisor

Los viajes espirituales son experiencias en las que una persona busca conectar con su esencia interior, su sentido de propósito y su más allá de la realidad. Prácticas como la meditación, retiros naturales o rituales religiosos suelen ser las vías por las que uno busca hacerlos, siempre con el objetivo del crecimiento personal, paz interior, búsqueda de respuestas a preguntas existenciales… Pero, ¿puede un álbum de pop cuestionar nuestra relación con lo divino y lo efímero?

Hace años, cuando escuché por primera vez A-Punk, el tema de Vampire Weekend, me encantó. Supongo que lo escuché en un anuncio de la tele porque esa era mi manera de descubrir nueva música. A juzgar por el ritmo y melodía, sería un anuncio veraniego. O igual no. En fin, lo importante es que ese riff de guitarra inicial se me quedó grabado. A todo el mundo le suenan esas notas que te hacen mover la cabeza al ritmo de un punk ingenuo y endulzado, y recuerdan al Blitzkrieg Bop de Los Ramones (salvando las distancias). Eso fue en 2008 y desde entonces, Vampire Weekend ha sacado 4 álbumes de estudio más, siempre manteniendo su esencia a nivel sonoro, cuidando mucho la producción, hablando de temas poco usuales… Pero lo que yo no me paré a pensar en ese momento es en la opinión pública detrás del arte musical. ¿Quiénes eran Vampire Weekend?

La fama de pijos y su evolución

Desde su álbum debut homónimo en 2008, la banda liderada por Ezra Koenig se ha mostrado siempre siguiendo los cánones de «pijo»: vestían camisas y chalecos, cantaban haciendo referencias literarias sofisticadas en sus letras, hablaban de arquitectura, arte, imperialismo… lo que en algunos sectores les otorgó una imagen elitista o snob. Esta reputación fue evolucionando con el tiempo ya que, siendo conscientes de este privilegio, la banda empezó a abordar temas mucho más existenciales y a cuestionarse los sistemas en los que ellos mismos habían crecido. Las canciones se volvieron más filosóficas, hablando de la espiritualidad o el lugar del ser humano en un mundo en crisis. En definitiva, Koenig, a lo largo de los años, ha conseguido desvincularse un poco de esta imagen de «niño bien» mostrando su capacidad de autoanálisis, ya que en sus letras critica el sistema de valores al que pertenece. 

Vampire Weekend
Chris Baio, Ezra Koenig y Chris Tomson, componentes de Vampire Weekend

Es cierto que esta crítica la hace siempre de una forma intelectual y no confrontativa, de manera que el lugar que ocupa el grupo en la industria es un tanto peculiar. ¿Es hipócrita abanderar ciertas causas teniendo en cuenta sus orígenes acomodados? ¿Se puede ser activista desde el privilegio? Las respuestas son muy subjetivas, y aunque la música de Vampire Weekend no tiene un enfoque radical o activista como el de otros artistas contemporáneos que sí han hecho de la «crítica al sistema» su tema identitario, han optado por reflexionar sobre sus propias contradicciones, y eso ya es más de lo que muchos hacen. Esta posición intermedia les ha hecho ganarse un respeto, aunque siguen siendo vistos con cierto escepticismo por quien percibe su discurso como privilegiado o poco auténtico. Y diréis: «no hace falta politizarlo todo». Pero todo es política y más si hablas de ella en tus propias canciones.

Discos Vampire Weekend
Discografía de Vampire Weekend

La música con paciencia

En un mercado dominado por lo superficial y comercial, Vampire Weekend ha sabido ofrecer algo distinto. Estaremos de acuerdo en que la tendencia de la música pop va hacia lo inmediato, lo efímero, el poner en bucle una canción cuando sale en plataformas durante dos o tres semanas y luego, fin. Normalmente son temas cortados por un mismo patrón que conseguirán más o menos éxito según su autor o intérprete, y con un plus si genera cierto debate social. Pero vaya, lo dicho, dos o tres semanas y luego, fin. 

Así que Vampire Weekend presenta una opción para quienes buscan un contenido más profundo y reflexivo. Podríamos llamarle pop alternativo, consciente, paciente… Me gusta: pop paciente. Porque escuchando sus álbumes se nota la paciencia y el cuidado, la interrelación de elementos para ser fieles a un concepto musical e ideológico del que ya hemos hablado. Hay paciencia en su trabajo, y eso hay que valorarlo porque es algo que cada vez se echa más en falta. Sus canciones son delicadas, llenas de elementos diferentes que entran y salen a medida que avanzan los segundos, creando melodías para disfrutar con atención y mimo.

De qué hablamos cuando hablamos de pop

Parafraseando a Raymond Carver, quiero hacer un pequeño paréntesis para hablar del pop y de lo que es ahora. Si bien hasta la fecha este género musical ha estado perfectamente ubicado en el imaginario colectivo, actualmente sufre una pequeña crisis identitaria. Nos encontramos ante un panorama musical donde los estilos suelen mezclarse cada vez más: pop con trap, reggaeton con electrónica, hasta flamenco con jazz (gracias, Rosalía). Esto se debe en parte a la globalización y al intercambio cultural, que han permitido que diferentes estilos musicales influyan y se mezclen entre sí, difuminando las líneas fronterizas de los géneros hasta el punto de que nos resulte complicado categorizar a los artistas de una forma sencilla. Pues bien, en todo este contexto cultural, los géneros latinos han ganado una gran popularidad en la escena musical global, influyendo en la definición contemporánea de lo que consideramos «pop». Ahora mismo, a un artista como Bad Bunny se le está etiquetando como «el nuevo rey del pop», y eso que en su último álbum solo hay ritmos caribeños, reggaeton y salsa… Pero ha sabido crear un sonido único que atrae a audiencias de todo el mundo. Ahora vemos una diversidad musical más amplia dentro del pop, lo cual es interesante porque permite una mayor creatividad y experimentación en la música.

Bandas como Vampire Weekend plantean una propuesta radicalmente alejada de los ritmos latinos que triunfan a nivel mundial. Ellos fusionan elementos naturales del pop con un eclecticismo instrumental y sonoro que da como resultado una música más sofisticada y hasta experimental. Sin sonar pretenciosa, hubo un grupo en los 70 que remó a contracorriente de la industria y jugó con elementos dispares, coros operísticos, instrumentación clásica como pianos y cuerdas, hasta introdujo técnicas de producción innovadoras y forzó a que un single de más de 5 minutos y medio y con una estructura alejada de todo convencionalismo, fuera un éxito en las radios de todo el mundo. Este grupo se llama Queen.

El análsis: Only God Was Above Us

Después de Vampire Weekend (2008), Contra (2010), Modern Vampires of the City (2013) y Father of the Bride (2019), Vampire Weekend lanza en 2024 Only God Was Above Us, un disco donde se esperaba que la banda siguiera experimentando con elementos de todos los géneros habidos y por haber. Y efectivamente, contamos con folk, ritmos africanos, y estructuras que oscilan entre lo más barroco y lo más minimalista. El disco es una explosión. Mezcla sintetizadores, instrumentos de diversas culturas, reverberaciones y coros que evocan cantos sacros, apoyando la idea de la narrativa espiritual. El objetivo: crear un ambiente introspectivo y a la vez revelador, como un viaje donde la música nos lleva, canción a canción, a un lugar que no conocemos, pero nos arropa.

Ice Cream Piano es la obertura de la sinfonía que estamos a punto de escuchar. Un tema que crece y crece y no me canso de escuchar una y otra vez porque es capaz de llenar el espacio más vacío con sus mil elementos. El uso de sintetizadores y la producción electrónica aplicada de una forma melancólica, crea un paisaje sonoro donde lo espiritual y cotidiano conviven en armonía. Con este primer tema, un Ezra Koenig hace una declaración de intenciones, y abre un disco donde cada tema es una oración, una súplica al existencialismo musical. Es muy bueno. Es una fantasía sinfónica con cambios de forma y color en cada compás.

Cada tema a continuación es una sorpresa, y eso es algo que cuesta de encontrar. A nivel producción, escuchamos estructuras de lo más dispares y una mezcla de instrumentos acústicos  como el sitar, la marimba, arpa, cuartetos de cuerdas, vientos metálicos o pianos, con sonidos sintéticos y loops electrónicos sin florituras. Esta contraposición plantea la relación entre tradición y modernidad, quizá para recapacitar sobre la convivencia entre los valores más conservadores  de los que hablábamos al principio de este articulo, con las vorágines sociales en las que nos vemos inmersos hoy en día.

Incertidumbre y esperanza

Las temáticas principales del disco son la fe, la existencia humana o la incertidumbre, además de temas sociales súper contemporáneos. El título ya insinúa este enfoque existencial y la relación con lo divino. Muy filosófico, ya que analiza el papel de la religión y la espiritualidad en la actualidad.

 

Pero Koenig no se queda únicamente en el ámbito de la religión sino que también se atreve con la astrología. Capricorn es el tema más escuchado del disco y nos habla de sueños, lugares del pasado y la sensación de estar atrapado en ciclos de la vida, con referencias astrológicas al signo de Capricornio, conocido por su capacidad de resiliencia. De nuevo lo orquestal y electrónico conviven en un tema de más de 4 minutos lleno de cambios estructurales y musicales.

El último tema del disco es The Hope, de prácticamente 8 minutos de duración. Este es un poema que suena a paso eclesiástico. A nivel rítmico tenemos una batería que prácticamente se arrastra por la canción. A medida que la voz repite cada 4 versos «I hope you let it go, the enemy is invencible so I hope you let it go», diferentes elementos sonoros que hemos ido escuchando a lo largo del disco van apareciendo y construyendo este lamento reflexivo que finaliza la sinfonía que pretende ser Only God Was Above Us. Este tema tiene un tono melancólico y hasta contemplativo, donde somos oyentes de una plegaria. La palabra Hope (esperanza) sugiere una lucha entre el optimismo y el desencanto, sobre el paso del tiempo, la madurez, la memoria… Y el por qué de todo. Con referencias culturales y expresiones personales, Ezra podría estar narrando, por última vez en este disco, su sensación de desencanto personal con la situación mundial actual.

Si has llegado hasta aquí significa que el viaje espiritual está hecho. El prejuicio de «banda pija» de Brooklyn se ha tenido que ir desvaneciendo ya que, tras 13 años de carrera, Vampire Weekend se ha consolidado como una banda innovadora y relevante que aporta una perspectiva fresca en el panorama del pop actual. Podría haber sido una banda sin mucha más trayectoria que un éxito en radio como lo fue A-Punk, pero sus trabajos posteriores llenos de detalle y buen hacer, nos invitan a disfrutar de su música dejando de lado todo lo demás. Y vale, está claro que no son Queen, pero creo que Mercury se fijaría en ellos.

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